¿Cómo están? Ya he recibido
muchos trabajos de la tercera actividad y el viernes 22 subiremos una cuarta.
Este escrito, no obstante, es para realizar una devolución a los trabajos sobre Carl Sagan y las “Fake news”.
En primer lugar me gustaría
decirles que me lo he pasado muy bien
leyéndolos. Han elegido las consignas de Sagan con criterio y agradezco el
repaso que han realizado en la red para encontrar noticias falsas o “fake news”.
También me ha gustado mucho ver como ponían en juego sus saberes de la especialidad para desacreditar una noticia falsa. Eso forma parte del conocimiento, del pensar y no ser pensados. A esto sumo la cantidad de noticias falsas relacionadas con el COVID que han detectado. Eso los hace prudentes y mejores ciudadanos sin duda. Verán que en la actividad cuatro algo de esto estará presente.
De todos modos siento que - en la
presencialidad - podríamos abordar muchos
matices a sus propuestas y que nos enriqueceríamos con ello. Intentaré
suplirlo mediante lo que sigue.
Observaciones
Me detendré primero en intentar
clarificar algunos conceptos que creo han quedado difusos. “Fake new” o noticia
falsa se refiere a una noticia que es
deliberadamente falsa. El autor o el medio escriben a conciencia algo que
saben que no es verdad o que podría tener muchos matices. Es un mal de nuestro
siglo ya que la información – en todas sus dimensiones – es una fuente de poder y control. Incluso, lo
que en algún otro momento o espacio era un diálogo genuino entre posturas
opuestas, lo que se genera a través de este tipo de noticias es desinformación
deliberada y voluntad de fanatismo.
En clase les hablaría de los “conos de información”. Esto es lo que
nos ocurre - a partir de nuestras
preferencias expresadas en redes sociales y navegación web – con la información
que recibimos. Las notas que llegan a nuestro celular ya tienen una mirada con
la que probablemente estaremos de acuerdo. También nos llegarán noticias falsas
sobre aquello que aborrecemos y es fácil
que no las decodifiquemos. Cono de información es el modo de llamar a este
aislamiento de noticias y la imposibilidad de recibir – pasivamente –
información que nos contraste o nos incomode. Por eso la propuesta de leer a
Carl Sagan nos debe dar herramientas para romper este cono.
Cerca del concepto de noticia
falsa está el de verdad o, tal vez
mejor, el de verosímil. Algo es
verosímil si funciona como posible explicación de un hecho. Por ejemplo, es verosímil
que el primer caso de coronavirus no haya sido detectado en diciembre de 2019
sino antes. Hay elementos que nos permiten pensar – las personas contagiadas
que son asintomáticas - que podría haber empezado antes. Verosímil es que puede ser verdad, hay probabilidades para ello.
Ahora bien, no es verosímil que estuviera ya infectando a
gente en 1998. Hay muy pocas posibilidades de que eso sea cierto. Verosímil es
cuanto más próximo a la posible verdad se encuentra una explicación. Un
asesinato lleva a los investigadores a buscar entre posibles explicaciones o
escenarios. Buscan algo que sea verosímil. Que un Tyranosaurus Rex sea el
responsable del asesinato – a no ser que estén en una película de ciencia
ficción – es absolutamente inverosímil.
Por eso Carl Sagan nos convida a ser prudentes.
A partir de la idea de
verosimilitud es importante darse cuenta que las teorías no son equivalentes. Algunos
de ustedes han usado el término Teoría
como si fuera algo que “es en teoría” opuesto a “probado científicamente”. Esto
no es así. Una teoría es un conjunto de
ideas que dan cuenta de la realidad y funcionan. La Ciencia se hace a base
de ir construyendo teorías que funcionan. También – y esta es la principal
característica de la Ciencia – si una teoría deja de funcionar es reemplazada
por otra que la supera. El saber
científico siempre está abierto a modificaciones. Por tanto, una teoría da
una explicación verosímil de una realidad. Llevado al tema de las noticias
falsas, debemos estar atentos a que la explicación que se ofrece sea verosímil,
cercana a una posible verdad.
A partir de esto último es
importante discutir lo que algunos de ustedes han realizado. Han traído una
noticia y han dicho que es falsa porque ustedes saben de un caso que “no es como se dice en la nota”. ¡Cuidado! Puede ser que nuestra experiencia sea limitada y que los
casos que conocemos no sean lo suficientemente amplios para dar cobertura a la
totalidad. Puede ser que la nota sea cierta por que – en ese lugar – haya probabilidades
de que sea así aunque en mi entorno no lo sea.
Sí que es cierto – y en eso
llevan la razón – de que si una nota dice “todos los casos son X” y ustedes
conocen uno o más que no son X, entonces sí puedes negar la veracidad de la
nota. Había un filósofo, Karl Popper,
que precisamente decía que la ciencia avanza falseando teorías o explicaciones.
También me parece interesante
clarificar una situación que ha llevado a confusiones. Podemos encontrarnos con
una nota que dice que tal persona – por ejemplo el presidente Donald Trump – ha
dicho algo falso. ¿La nota sería falsa?
Aparentemente el trabajo del periodista es correcto ya que informa lo que dijo
el presidente. No dice nada si eso es falso o no (aunque sería deseable que el
periodista ampliase la nota, buscara información y nos ayudara a contextualizar
los dichos del presidente indicándonos la falsedad de los mismos). La confusión
ha aparecido al tratar como noticia falsa el contenido de la nota que eran unas
declaraciones que verdaderamente ocurrieron sobre un hecho que era falso. Las
palabras del presidente eran falsas pero era cierto que las dijo.
Al hablar del trabajo del periodista,
podemos pensar en otra confusión aunque algunos de ustedes se han dado cuenta.
Me refiero a la diferencia que hay entre
el titular de la nota y el cuerpo. Muchas veces se escribe un titular
provocativo para captar la atención y entrar en la nota. Tal vez la nota no
dice lo que aparentemente dice el titular. Puede ser que la nota tenga muchos
matices y explique el contexto de la situación. Este tipo de práctica, que en la
actualidad y a través de las redes es un modo de conseguir “clics” o visitas,
lleva a muchas confusiones. Técnicamente se la conoce como “clickbaits”. La nota no es falsa pero el titular sí.
No quiero extenderme mucho más
pero es preciso hacer algunas otras clarificaciones. No es lo mismo que la nota sea falsa que estar en desacuerdo con ella.
Por ejemplo, una nota podría afirmar que Cristiano Ronaldo es el mejor jugador
del mundo y argumentarlo. La nota no necesariamente sería falsa sino que sería una opinión con la que no coincido. Una
opinión diferente a la mía no implica falsedad sino solo eso, otra opinión.
Todo aquello que está sujeto a controversia puede ser discutido. El trabajo
tres que están realizando precisamente habla sobre esto.
Deseos
No quiero dejar de comentar una
cosa muy positiva: su implicación en
asumir las propuestas de Carl Sagan. No es que sea nada extraordinario pero
es una guía que no lleva, sin duda, a lo que uno de los más conocidos filósofos
de la antigüedad griega, Aristóteles, llamó fronesis (prudencia).
El deseo entonces es que ejerzan
esta prudencia ante los chismes, las notas que atiborran su celular o los
comentarios que se pueden escuchar en una radio. Los pasos que nos propone
Sagan pueden ayudarnos a tener una comunidad
más democrática y madura.
Muchas gracias por leer esta
devolución. Si lo desean pueden dejar comentarios.
Seguimos cuidándonos
Xavi

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